En un fallo que marca un antes y un después en la justicia federal argentina, el Tribunal Oral Federal N° 2 condenó al exjuez Walter Bento a la pena de 18 años de prisión e inhabilitación absoluta perpetua para ejercer cargos públicos. El veredicto llega tras un extenso juicio de más de dos años donde se ventilaron las maniobras ilícitas que funcionaban en el corazón del Juzgado Federal N° 1.
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La fiscalía, encabezada por María Gloria André y Dante Vega, había solicitado precisamente esta pena al considerarlo el «cerebro y jefe» de una organización criminal que cobraba sobornos a cambio de beneficios procesales para contrabandistas y narcotraficantes.
Los pilares de la condena
El tribunal consideró probado que Bento lideró una asociación ilícita con roles definidos y estabilidad en el tiempo. Los delitos principales por los que fue sentenciado incluyen:
- Asociación Ilícita en calidad de jefe.
- Cohecho Pasivo Agravado (Coimas): se probaron múltiples casos donde se recibieron pagos para otorgar libertades o prisiones domiciliarias.
- Lavado de Activos y Enriquecimiento Ilícito: la Justicia detectó un patrimonio injustificado de más de 1,7 millones de dólares y viajes de lujo que no coincidían con sus ingresos.
- Falsedad Ideológica: por omitir datos y falsear declaraciones juradas ante organismos oficiales.
El entramado familiar
La sentencia no solo alcanzó al exjuez. Su familia también fue parte del proceso de «cesura» de penas:
- Marta Boiza (esposa): condenada a seis años de prisión por lavado de activos agravado.
- Nahuel y Luciano Bento (hijos): también recibieron penas (en suspenso o efectivas según el grado de participación) por colaborar en la ocultación del patrimonio ilícito.

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